martes, 21 de octubre de 2025

La Comunión de la Cena del Señor

1 Corintios 10:16-17 “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.”

 

Introducción

La Cena del Señor es uno de los sacramentos que nuestro Señor dejó como una ordenanza a su iglesia. Este debería ser uno de los mayores momentos de comunión íntima entre el Señor Jesucristo y cada miembro de la iglesia local. Debe existir reverencia y solemnidad.

 

En 1 Corintios 10:16-17, el Espíritu Santo se encargó de dejar escrito por medio del puño de Pablo, la importancia de este sacramento, para que hoy podamos entender la profundidad del significado espiritual que hay detrás de la Cena del Señor: Queridos, no es un ritual, sino la máxima expresión de unidad e intimidad en el cuerpo de Cristo. Es el mismo Señor quien en forma individual nos invita a su mesa, entonces le pregunto hoy querido, si está sentado a la mesa ¿Es porque el Señor lo invitó? Solo usted sabe porque hoy partirá el pan y beberá de la copa…

Hoy hablaremos solo de dos puntos que están involucrados en la Cena del Señor, que por cierto, son extremadamente relevantes al momento de sentarnos a la mesa del Señor, estos dos puntos los encontramos en los versículos que ya hemos leído y tiene que ver con la comunión con Cristo y la comunión con los hermanos.

 

1. La Cena del Señor es comunión con Cristo (v. 16)

“La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?”

 

El apóstol Pablo usa la palabra “comunión” en griego es (koinonía), que significa participar, compartir algo en común, por eso es por lo que usted trae cosas para compartir con los hermanos. La Cena del Señor nos une a Cristo de manera espiritual.

 

El pan representa el cuerpo de Jesús, el cual se hizo pecado para cargar la inmundicia del hombre, Jesús dijo: “Este es mi cuerpo, que por vosotros es dado” (Lucas 22:19).

En Mateo 26:26 NVI “Mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciéndoles: Tomen y coman; esto es mi cuerpo

Isaías 53:3-5 NVI “Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado al sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado y no lo estimamos. Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeliones y molido por nuestras iniquidades. Sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz y gracias a sus heridas fuimos sanados.”

Queridos al participar del pan, recordamos el perfecto sacrificio de Cristo en la cruz, Su encarnación, sujeción absoluta al Padre (en Getsemaní Jesús oro diciendo, Solo si es posible pasa de mi esta copa) y entrega por aquellos que han de ser llamados por medio de Cristo…

Filipenses 2:8 NVI “Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!”

 

La copa representa Su sangre derramada en la Cruz del Calvario…está sangre es el precio que se pagó por su libertad, esta sangre a usted lo hace partícipe del padecimiento de  Cristo…esta sangre sigue trayendo a todo aquel que confiesa el nombre de Jesús como su Señor y Salvador, esta sangre perdono todos sus Pecados, limpia al hombre cambiando su vieja naturaleza por la propia naturaleza de Dios, y sabe que, si usted ha cometido pecado y usted confiesa su pecado, esa sangre tiene el poder de perdonar y limpiarnos de toda maldad.

Jesús dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre” (Lucas 22:20).

Un pacto que redimió y perdonó todos nuestros pecados, y esto queridos lo recibimos como un regalo que a usted y a mí no nos costó absolutamente nada, el hombre no tiene intervención alguna en la salvación…esto fue por medio del Sacrificio de Cristo en la Cruz.

Por eso no podemos ver la Cena del Señor como algo simple, esto nos debe llevar a la plena comprensión sobre la obra REDENTORA de Cristo en la cruz, nos debe llevar a renovar nuestra entrega a Él y a mantener la comunión íntima con el Señor.

 

2. La Cena del Señor nos debe llevar a la comunión con los hermanos de la iglesia (v. 17)

“Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.”

 

Él apóstol Pablo nos deja una segunda verdad, la primera tiene que ver con la Cena del Señor y como nos une con Cristo al momento de sentarnos a la mesa, la segunda verdad y no menos importante tiene que ver con la comunión que debe existir en medio del cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia que está conformada por todos aquellos que han sido redimidos por el Señor.

 

Un solo pan, es decir un solo cuerpo.

Así como partimos un mismo pan, también somos parte de un solo cuerpo, la iglesia. La Cena del Señor debe llevarnos al pleno entendimiento de la diversidad existente en medio de la iglesia local e iglesia universal, no podemos olvidar que estamos unidos en Cristo, el problema está que al parecer no nos comportamos como si fuésemos un solo cuerpo, las diferencias son notorias e incluso no existe una relación de familia en medio del Cuerpo de Cristo…al parecer queridos, nos falta empatía entre nosotros…nos falta comunicación entre nosotros…nos falta intimidad entre nosotros…

 

Al Participar de la mesa nos debe llevar a la unidad en medio nuestro.

Queridos, debemos necesariamente examinar nuestras vidas, examinar nuestros pensamientos, examinar nuestro corazón, examinar cómo ha sido nuestro relacionamiento con los miembros de la iglesia local, ya que no podemos tomar la Cena mientras haya en medio nuestro divisiones, resentimientos o falta de amor hacia nuestros hermanos, si hemos vivido este último tiempo de esta forma, entonces debemos arrepentirnos, pedir perdón y restaurar las relaciones como familia en Cristo…

Queridos, no olvidemos lo que dice 1 Corintios 11:29 “Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.”

Si realmente tomamos el peso de las palabras escritas en la Biblia, entonces necesariamente debemos examinar nuestros corazones y buscar dentro de él si existe algo que entorpezca partir el pan y beber de la copa, si es así, anhela con todo tu corazón reconciliarte antes de participar de la Cena.

Hermanos amados, la Cena del Señor nos recuerda que somos una gran familia compuesta de hombres y mujeres hechos justos por medio del sacrificio de Cristo. Nos llama a vivir en Santidad, amándonos unos a otros, perdonándonos todas nuestras faltas y viviendo en unidad, teniendo comunión los unos con los otros…

 

Entonces querida iglesia, como está su vida para que hoy partamos el pan y bebamos de la copa…

 

Que el Señor les bendiga

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