1 Corintios 10:16-17 “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.”
Introducción
La
Cena del Señor es uno de los sacramentos que nuestro Señor dejó como una
ordenanza a su iglesia. Este debería ser uno de los mayores momentos de
comunión íntima entre el Señor Jesucristo y cada miembro de la iglesia local. Debe
existir reverencia y solemnidad.
En
1 Corintios 10:16-17, el Espíritu Santo se encargó de dejar escrito por medio
del puño de Pablo, la importancia de este sacramento, para que hoy podamos
entender la profundidad del significado espiritual que hay detrás de la Cena
del Señor: Queridos, no es un ritual, sino la máxima expresión de unidad
e intimidad en el cuerpo de Cristo. Es el mismo Señor quien en forma individual
nos invita a su mesa, entonces le pregunto hoy querido, si está sentado a la
mesa ¿Es porque el Señor lo invitó? Solo usted sabe porque hoy partirá el pan y
beberá de la copa…
Hoy
hablaremos solo de dos puntos que están involucrados en la Cena del Señor, que
por cierto, son extremadamente relevantes al momento de sentarnos a la mesa del
Señor, estos dos puntos los encontramos en los versículos que ya hemos leído y
tiene que ver con la comunión con Cristo y la comunión con
los hermanos.
1.
La Cena del Señor es comunión con Cristo (v. 16)
“La
copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El
pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?”
El
apóstol Pablo usa la palabra “comunión” en griego es (koinonía),
que significa participar, compartir algo en común, por eso es por lo que usted
trae cosas para compartir con los hermanos. La Cena del Señor nos une a Cristo
de manera espiritual.
El
pan representa el cuerpo de Jesús, el cual se hizo pecado para cargar la
inmundicia del hombre, Jesús dijo: “Este es mi cuerpo, que por vosotros
es dado” (Lucas 22:19).
En
Mateo 26:26 NVI “Mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo. Luego lo partió
y se lo dio a sus discípulos, diciéndoles: Tomen y coman; esto es mi
cuerpo”
Isaías
53:3-5 NVI “Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores,
habituado al sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado y no lo
estimamos. Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros
dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios y humillado.
Él fue traspasado por nuestras rebeliones y molido por nuestras iniquidades.
Sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz y gracias a sus heridas
fuimos sanados.”
Queridos
al participar del pan, recordamos el perfecto sacrificio de Cristo en la cruz,
Su encarnación, sujeción absoluta al Padre (en Getsemaní Jesús oro diciendo,
Solo si es posible pasa de mi esta copa) y entrega por aquellos que han de
ser llamados por medio de Cristo…
Filipenses
2:8
NVI “Y al manifestarse como hombre, se
humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!”
La
copa representa Su sangre derramada en la Cruz del Calvario…está sangre es el
precio que se pagó por su libertad, esta sangre a usted lo hace partícipe del
padecimiento de Cristo…esta sangre sigue
trayendo a todo aquel que confiesa el nombre de Jesús como su Señor y Salvador,
esta sangre perdono todos sus Pecados, limpia al hombre cambiando su vieja
naturaleza por la propia naturaleza de Dios, y sabe que, si usted ha cometido
pecado y usted confiesa su pecado, esa sangre tiene el poder de perdonar y limpiarnos
de toda maldad.
Jesús
dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre” (Lucas 22:20).
Un
pacto que redimió y perdonó todos nuestros pecados, y esto queridos lo
recibimos como un regalo que a usted y a mí no nos costó absolutamente nada, el
hombre no tiene intervención alguna en la salvación…esto fue por medio del
Sacrificio de Cristo en la Cruz.
Por
eso no podemos ver la Cena del Señor como algo simple, esto nos debe llevar a
la plena comprensión sobre la obra REDENTORA de Cristo en la cruz, nos
debe llevar a renovar nuestra entrega a Él y a mantener la comunión íntima con
el Señor.
2.
La Cena del Señor nos debe llevar a la comunión con los hermanos de la iglesia
(v. 17)
“Siendo
uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos
participamos de aquel mismo pan.”
Él
apóstol Pablo nos deja una segunda verdad, la primera tiene que ver con
la Cena del Señor y como nos une con Cristo al momento de sentarnos a la mesa,
la segunda verdad y no menos importante tiene que ver con la comunión
que debe existir en medio del cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia que está
conformada por todos aquellos que han sido redimidos por el Señor.
Un
solo pan, es decir un solo cuerpo.
Así
como partimos un mismo pan, también somos parte de un solo cuerpo, la iglesia.
La Cena del Señor debe llevarnos al pleno entendimiento de la diversidad
existente en medio de la iglesia local e iglesia universal, no podemos olvidar
que estamos unidos en Cristo, el problema está que al parecer no nos
comportamos como si fuésemos un solo cuerpo, las diferencias son notorias e
incluso no existe una relación de familia en medio del Cuerpo de Cristo…al
parecer queridos, nos falta empatía entre nosotros…nos falta comunicación entre
nosotros…nos falta intimidad entre nosotros…
Al
Participar de la mesa nos debe llevar a la unidad en medio nuestro.
Queridos,
debemos necesariamente examinar nuestras vidas, examinar nuestros pensamientos,
examinar nuestro corazón, examinar cómo ha sido nuestro relacionamiento
con los miembros de la iglesia local, ya que no podemos tomar la Cena mientras
haya en medio nuestro divisiones, resentimientos o falta
de amor hacia nuestros hermanos, si hemos vivido este último tiempo de esta
forma, entonces debemos arrepentirnos, pedir perdón y restaurar
las relaciones como familia en Cristo…
Queridos,
no olvidemos lo que dice 1 Corintios 11:29 “Porque el que come y bebe
indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.”
Si
realmente tomamos el peso de las palabras escritas en la Biblia, entonces
necesariamente debemos examinar nuestros corazones y buscar dentro de él si
existe algo que entorpezca partir el pan y beber de la copa, si es así,
anhela con todo tu corazón reconciliarte antes de participar de la Cena.
Hermanos
amados, la Cena del Señor nos recuerda que somos una gran familia compuesta de
hombres y mujeres hechos justos por medio del sacrificio de Cristo. Nos llama a
vivir en Santidad, amándonos unos a otros, perdonándonos
todas nuestras faltas y viviendo en unidad, teniendo comunión los
unos con los otros…
Entonces
querida iglesia, como está su vida para que hoy partamos el pan y bebamos de la
copa…
Que el Señor les bendiga
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